jueves, agosto 24, 2006

Un archivo rescatado...

Chicos... Encontré esto en un archivo perdido en un disquette
perdido...
puede servir para hacer memoria o nostalgia.... y para que los que no
estuvieron sepan el origen de las especies más raras del balompié
Se aceptan comentarios...
R.Olate.


BITACORA DEL SAO PAULO
(Equipo de las Grandes Ligas Fundado el 21-03-95)



DIRECTIVA (provisoria, la que será elegida con fecha próxima).
Presidente: Cristián Zambrano.
Vicepresidente: Richard Olate.
Tesorero: José Manuel Vera.
Secretario: Hugo Zárate.
Jefe de Relaciones Públicas y Otros: Eric Díaz.

25 de Marzo de 1995.
Cancha del Colegio Calazans.
12 horas.
Disputa de la Liguilla de Promoción para Ingresar a Liga de Ex-Alumnos

RIVAL
Plus Ultra

RESULTADO FINAL
3-2

FORMACION TITULAR (camiseta roja, pantalones y medias multicolores) :
Pepe Romagoza; Cristián Contreras, Leo Santibañez, Jorge Padilla, Luis Oyarzún; Gonzalo Figueroa, Yuri Rojo, Cristián Zambrano (capitán), José Manuel Vera, Richard Olate; Sergio Cartes.

CAMBIOS:
Jorge Villegas x Jorge Padilla; Rodrigo Saíz x Sergio Cartes; Patricio Jiménez x Jorge Villegas; Hugo Zárate x Luis Oyarzún; Jorge Villegas x Rodrigo Saíz; Luis Oyarzún x Cristián Contreras; Fabián Bravo x Cristián Zambrano.

RESERVAS:
Julio Savelli, Juan Carlos Rodríguez.

AUSENTES:
Eric Díaz (lesionado), Roberto Salinas (luna de miel), Fernando García (medallista panamericano), Pedro Andrés Costa (alcoholizado) y Eduardo Robles (sin justificación).

GOLES:
1-1, Cristián Zambrano, con potente derechazo desde fuera del área que se clavó en un ángulo del pórtico contrario.
2-1, Richard Olate, aprovechando un error del defensa central y el arquero rivales, la pelota queda botando y sólo queda empujarla.
3-1, Patricio Jiménez, tras pase de Olate, ingresa por el centro, aguanta la marca de la defensa y ante la salida del portero rival, pasa la pelota entre las piernas.

TARJETAS AMARILLAS:
Cartes, Olate, Contreras, Jiménez.

INCIDENCIAS:
En los primeros minutos salió lesionado con un golpe en el rostro, Sergio Cartes; algunas incidencias que casi terminaron en conatos protagonizadas por Rojo, G. Figueroa, Contreras y Zárate; gran apoyo en las tribunas de parte de la familia Castillo, Pacheco, Romagoza, además de amigos como Palito, Joselo, Tuto, entre otros.

COMENTARIO:
Tras un comienzo desastroso, en que se notó que la oncena titular se vino a conocer dentro de la cancha, el cuadro de Sao Paulo logró sobreponerse al dominio rival, el que incluso se tradujo en el primer gol antes de que se cumplieran los primeros diez minutos. Eso, más las lesiones de Padilla y Cartes, por un rato hizo creer que la utopía de ganar la liguilla de promoción se hacía inalcanzable. No se lograba pasar la mitad de cancha y el arquero rival era un mero espectador. Sin embargo, con el correr de los minutos, los de Sao Paulo demostraron que sabían con el balón, que aún quedaba mucho por entregar.
Así, con la entrada de Saíz -que le dio más presencia al ataque rojo- y al adelantamiento de Olate, poco a poco las tímidas incursiones ofensivas se hacían más reiteradas. Sólo faltaba algo más de osadía para llegar al gol. Asimismo, en el sector defensivo se ordenaban las líneas capitaneadas por Leo -gran figura- y Romagoza -que a pesar de su larga inactividad demostró tener clase y transmitir confianza a sus compañeros desde el arco-, al punto que salvo algunas incursiones de su delantero más peligroso (Nº14), los rivales ya no llegaron.
Al término del primer tiempo, el mediocampo rojo se había apropiado del balón y el trabajo de Figueroa y Vera se hacía sentir junto al despliegue físico de Zambrano.
Por suerte para los veteranos del 86, la suerte cambió en el segundo tiempo. Las instrucciones de Kiko Castillo (``¿Qué pasa?, ¿Qué pasa?´´) parece que calaron hondo en el sentimiento de los rojos, quienes una vez reiniciado el cotejo se lanzaron al ataque en busca de la igualdad. Y esta llegó pronto, cuando Zambrano agarró un rebote en tres cuartos de cancha, la acomodó con el pecho para su pierna derecha y con un verdadero cañonazo de 25 metros metió la pelota en un ángulo inalcanzable para el portero de Plus Ultra. (El propio capitán paulista dijo terminado el encuentro y cuando los calambres lo tenían paralizado desde el cuello a los pies que ``esa pelota no la metí yo, fue Dios...´´).
Con el empate en el marcador, el equipo de Plus Ultra se desordenó, perdió la mecánica de conjunto que marcaba la diferencia en el primer lapso. Esto fue aprovechado por Sao Paulo, que ya con más confianza, empezó a mostrar algunas ráfagas de buen fútbol como se esperaba de ellos. Así, no asombró que en un pelotazo largo, que parecía sin destino, llegara la ventaja para los rojos paulistas: Olate siguió la pelota esperando que el defensa central y el portero se equivocaran. Sucedió eso y el balón, botando en libertad a la altura del punto penal, quedó a merced de Olate, que con su pierna derecha no hizo más que empujarlo hasta las mallas.
Ahí comenzó la fiesta paulista. Cuando en el rincón de la barra se abrazaban todos. Cuando el marcador quedaba 2-1 y parecía que la clasificación estaba más cerca.
No fue todo. Todavía nadie se reponía del 2-1 y el nerviosismo seguía apoderándose de todos, cuando en una jugada que llegó al sector izquierdo, Olate en vez de rematar habilita a Jiménez, quien con clase soporta la marca del defensa del rival y cuando sale el arquero, por entre las piernas convierte el tercero, el gol del delirio, el que significaba hacer realidad el sueño de llegar a la Liga.
Que luego el equipo rival haya descontado y presionado no fue motivo para perder la confianza. Fueron los minutos en que apareció la garra del mediocampo, de perder la verguenza de mandarla a la galería, de hacer tiempo, de pararse cara a cara para resolver alguna diferencia con los rivales. Quizás sólo para seguir con nervios hasta el último, cuando el árbitro decretó el final y selló la clasificación.
Entonces vinieron los abrazos, las felicitaciones y la alegría de haber cumplido y de dar el primer paso a lo que todos esperaban. Entrar a la Liga, con el fin de seguir unidos, como hace 21 años algunos, desde marzo del 1974. O quizás menos tiempo para otros, pero con la misma intensidad, con la misma que logró que con garra y corazón se revirtiera un marcador adverso, se venciera el reto, se celebrara hasta los besos y, por qué no, hasta las lágrimas de emoción.

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